Benzema + Higuaín= Delantero 10

real madrid y barcelonaDijo Mourinho hace algo más de un año, el 23 de agosto de 2010, que «el delantero perfecto sería una mezcla entre Higuaín y Benzema». A falta de experimentos de ciencia ficción, el técnico luso cuenta hoy con dos delanteros top, aunque todavía estén en edad universitaria y tengan las vitrinas aguardando grandes trofeos.

Hoy, un año después, los dos han sabido contagiarse del juego del otro. Gonzalo es más participativo, mientras que Benzema ha afilado el colmillo en la presión. Eso sí, ambos siguen siendo fieles a su ADN. El Pipa, el jugador infatigable cuya fe mueve las montañas que siempre acaba coronando el primero. Y Karim, el fútbol chic del Ronaldo del siglo XXI, menos sambero pero más frío que El Fenómeno.

Ahora que están sanos —y cruzan los dedos en el Bernabéu—, Mou irá gestionando los minutos de uno y otro según qué perfil se ajuste mejor a las debilidades del rival. Por eso jugó Benzema contra sus amigos del Olympique de Lyon. Porque Mou previó que los galos se iban a encerrar atrás. Y para abrir conductos de acceso a la portería rival, Benzema funciona mejor por su capacidad asociativa y sus movimientos en espacios cortos.

Además, sus caídas a banda abren huecos para la aparición de jugadores que sorprendan, como Cristiano, que tiende a acabar las jugadas como rematador puro, o Khedira, como ocurrió contra el Olympique de Lyon, que buscaba el espacio rompiendo por el centro.

Si el Madrid, en cambio, se mide a equipos más abiertos, que puedan disputar el dominio del balón a los blancos, el elegido será Higuaín, un contragolpeador nato, ideal para rematar las jugadas de vértigo que tan bien se le dan al Madrid cuando se pone por delante en el marcador. Ocurrió contra el Espanyol y el Betis. Además, su presión es el primer paso hacia la recuperación del esférico. Para los conjuntos a los que les gusta sacar el balón parado, El Pipita es un china en la bota de los centrales.

El gol está garantizado en esta pareja de hecho, forzada a convivir con un tercer cónyuge, Cristiano, que obliga a vivir en el banquillo a uno de ellos. Mourinho considera que sólo hay sitio para uno. Así que se van deseando suerte cada vez que se cruzan en la línea de banda, con el cartelón del cambio sobre sus cabezas.

Desde que dio comienzo la era Mou en el Madrid, sólo han compartido titularidad en cinco partidos. Al inicio de la temporada pasada, ante Osasuna (1-0 en el Bernabéu) y en Auxerre (0-1). Ahí se acabaron los partidos trascendentales en los que jugaron juntos de inicio. Los tres restantes fueron en la vuelta de Copa contra el Murcia y otro par de duelos en Liga, ya con el Barça demasiado lejos, ante Valencia (3-6) y Zaragoza (derrota en casa 2-3).

Desde que Mou es el jefe, Benzema ha sido titular en 37 partidos y ha jugado 18 desde el banco. Higuaín, que estuvo cuatro meses K.O. por su operación de espalda, ha participado de inicio en 25 choques y en 12 fue suplente. Ambos tienden a sustituirse. El galo ha entrado al campo supliendo a Gonzalo 10 veces. Al revés —entra Higuaín, sale Benzema— la mitad, cinco.

Mourinho siempre demostró su predilección por El Pipita. Con el argentino fue un amor a primera vista. Lo de Benzema fue distinto. La relación nació a trompicones y se fue consolidando con el paso del tiempo. Ahora está enamorado de los dos. Pero no se puede quedar con uno. Entre uno y otro suman el delantero perfecto.

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