Si el Barça abre el marcador se lleva el gato al agua. Este axioma aplicado al Clásico liguero en el Bernabéu invita a los de Guardiola a un arranque fulgurante en casa del eterno rival. Desde el 20 de octubre de 1988, el Real Madrid no sabe lo que es dar la vuelta a la suculenta tortilla del duelo nacional por antonomasia.
Sólo Cristiano Ronaldo, en el último precedente, fue capaz de quebrar esta máxima a la que se agarra la hinchada culé desde hace la friolera de 23 años. Sin embargo, el penalti transformado por el astro portugués sellaba un empate que de poco valía a su equipo, a remolque en la clasificación liguera.
En las restantes ocasiones, desde aquel 1988, el Barcelona se llevó los tres puntos del Santiago Bernabéu cuando inauguró el marcador: 0-2 en abril de 2010, 0-3 en noviembre de 2005, 2-3 en noviembre de 1997 y 0-1 en mayo de 1994; con los goles iniciales respectivos de Messi, Etoo, Rivaldo y Guillermo Amor.
El Real Madrid se agarra al precedente de aquel otoño del 88 por si sufre el primer revés. En esa ocasión Bakero adelantó a los culés, pero Hugo Sánchez y Adolfo Aldana voltearon el marcador. El ‘Lobo’ Carrasco empató posteriormente. Sin embargo, el Real Madrid se rehizo y Rafael Gordillo puso el 3-2 definitivo.
El Barcelona sí ha dado muestras de capacidad de reacción en los últimos tiempos. Como en el histórico 2-6, en el que el gol de Higuaín no fue más que un oasis blanco condenado a la cíclica tempestad del fútbol total de los de Guardiola. Además, los blaugrana consiguieron empatar en las dos últimas décadas otros cinco choques que habían empezado mal para sus intereses y culminar otra remontada para llevarse el triunfo por 1-2 en 2004.
Las estadísticas son sólo eso, pero no por ello dejan de ser reveladoras. Como aquella que nos advierte de que veremos goles sí o sí, porque el último 0-0 en un Clásico liguero en Chamartín data del 12 de abril de 1987. En boxeo se dice que el que pega primero, pega dos veces; en Can Barça elevan el dicho al cuadrado.
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